sábado, 19 de diciembre de 2015

Episodio LVI

Episodio LVI
Episodio por demás corto, relatando más información acerca de lo ocurrido en Castilla luego de su pesaroso acontecimiento.

Luego de tal incidente triste y angustiante, el tiempo había pasado para el reino de Castilla. Ningún rey se encontraba al mando, seguían en duelo. Todas las tardes los civiles se reunían en la tumba del ex monarca, recordándolo.
Los barones y duques hacían lo mismo, aunque a la vez, se sentían preocupados ya que era su deber elegir quien sería el próximo gobernante. La gente estaba negada, no quería aceptar la muerte de su amado rey. No querían a nadie, como si en algún lugar de su corazón mantuvieran la esperanza de que él, algún día, volviera.
Muchos civiles estuvieron presentes en el entierro de Camnes, el cual se podría considerar hasta indigno por todos los insultos propinados hacia el ex líder de Non Regnum, agregando además que sus inferiores como el protestante solía llamarles no se encontraban allí.
Después de todo lo ocurrido, un triste final tuvo Camnes, a pesar de las advertencias a lo largo de su vida en la historia. Por otra parte, Luife y Lytan fueron los únicos protestantes quienes permanecieron en Castilla, convirtiéndose en nuevos guardias del reino, sin mencionar su verdadera identidad. Luife era hasta quizás un ser más inteligente y ambicioso que su líder fallecido. Su objetivo, era formar un nuevo partido con el tiempo y se había condicionado a sí mismo, no cometer los mismos errores que Camnes.

Poco a poco todo se fue reconstruyendo, con ayuda de los civiles y Murriel siendo el simple unitario que fue desde el comienzo.
Respecto a sus poderes, el joven los apartó de su vida, decidió que accedería a ellos sólo cuando la situación lo amerite. Sin embargo, algunas veces, Larry lo descubrió intentando practicar y controlar sus poderes, el sólo lo observaba sin interrumpirlo ya que conocía el humor de Murriel y como se ponía frente a ese tema. Los civiles, maravillados estaban con su unitario.  
El agradecimiento no alcanzaba para demostrar lo que ese joven significaba para ellos, en él, añoraban al rey. Muchos miembros de la nobleza lo examinaban mostrándose conformes a pesar de su presuntuoso orgullo, no podían negar lo útil y eficiente que había sido Murriel en esos tiempos. Era una evidencia que el rey, no se había equivocado con él. Murriel, sin darse cuenta comenzaba a dirigir varios grupos, los cuales, integraban cada vez más civiles. Su poder de mando era innato. Sorprendióse mucho a la nobleza respecto a tal actitud. 

Por otra parte, una extravagante idea deambulaba por la mente de Larry mientras observaba el semblante aún triste y a la vez apacible de su amigo. Sin embargo, el joven campesino sabía que antes de llevar a cabo tal idea, tendría que reunirse con varios civiles y luego pedir una cita con todo el consejo de la nobleza.
Pronto estaremos mejor Murriel. Gracias a usted logramos consolidarnos susurró el muchacho al verlo tan afligido.
Larry habló Murriel luego de varios momentos en silencio.
¿Qué ha de necesitar amigo? preguntó con amabilidad.
¿Usted tiene noticias respecto a quien será el nuevo rey?
Larry quedó petrificado ante la cuestión de su amigo. Sabía lo delicado que era el tema para él y luego de una semana de haber perdido a su monarca le hacía semejante pregunta.
¿Quiere hablar de este asunto, Murriel?
Ha de importarme. El pueblo no puede quedarse sin su soberano. La nobleza debería de encargarse de eso.
Le confieso amigo, que este caso es muy especial, nunca se ha tardado en elegir un nuevo rey para un pueblo, y sobre todo para uno como Castilla. Ha sido tan repentino…
Lo sé lo interrumpió—, y aunque en mi alma pese, se lo necesario que es que alguien les represente.
Su amigo sólo asintió sin decir palabra alguna y quedando pensativo ante aquella idea que rondaba por su mente. Murriel quedó observando al pueblo de Castilla, pudo notar como en tan poco tiempo las cosas habían cambiado tanto. El Castillo estaba como cuando llegó, muchas chozas y casas estaban reconstruidas, las antiguas arquitecturas denotaban su gran mejoría. En parte, se sentía responsable por aquello y hasta sintió un leve alivio ante tanto disgusto que aplacaba su alma. Su abuelo apareció en su mente junto con la imagen del rey, su recuerdo lo mantenía en su lugar y con avidez espléndida en su corazón. Como si él pudiera mantenerlos vivos dentro de sí. Nada más relevante ha surgido ese día en la vida de nuestro héroe y los que le siguieron fueron por un curso parecido.

Nosotros abandonaremos este episodio para concentrarnos en el que viene donde dará el inicio al principio del fin en nuestra historia.

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