miércoles, 29 de abril de 2015

Episodio XVIII

Episodio XVIII
Se regresa a la actividad de los protestantes, donde obtienen una información apetecible para su objetivo.  

Los días seguían pasando apaciguadoramente. No había señales de los protestantes. Murriel comenzaba a considerar que quizás era todo un malentendido de Larry, producto de su distracción.
El rey mandó a investigar acerca de ellos pero nadie pudo darle una información concreta al respecto.
Al no obtener ningún paradero sobre los individuos, dejo de interesarse y realizar normalmente sus labores. Ese mismo día, daría una conferencia al pueblo, para tranquilizarlos respecto a todos los rumores difundidos y los cambios significantes ejercidos en su gobierno últimamente.
A unas millas del reino se encontraban los causantes de toda la movilización acarreada.

¡Señor Camnes! ¡Señor Camnes! lo llamaba emocionado un hombre.
El fortachón se levantó de su recién construido asiento de paja para escuchar las nuevas noticias. 
Le escucho Kumtrú.
Hemos averiguado algo que le podría servir, mi señor comentó en un tono casi inaudible, por los nervios que sentía el pobre ante la presión de su jefe.
¿Quiere hablar en tono más elevado, idiota? gritó ¿Acaso está usted incapacitado para modular bien sus oraciones? ¡Qué me lleve el diablo! dijo agarrándose la cabeza.
Lamento irritarlo, señor. Sólo le quería informar acerca de una conferencia que concederá el rey en unas horas. Camnes sonrió Creo que ha de llegar el momento.
¿Qué haremos con esto que le he dicho, señor? preguntó inocentemente Kumtrú.
¿Deberé ser redundante en las ordenes que les doy? se acercó asechador ¿Sabe acaso si Chrossa ha encontrado algún infiltrado de ese maldito castillo?   
El inferior negó con su cabeza.
¿Qué es lo que espera usted? ¡Vaya a buscarle! ordenó mientras su compañero salió corriendo de su cabaña.

Espero que nuestro querido rey se lleve una gran sorpresa. ¿O no? ¡Su Majestad! dijo sarcásticamente mientras tomaba su filosa espada. Camnes estaba preparado para su ataque, quería que todo lo planeado salga como debería.

La conferencia que daría el rey, era una excelente oportunidad para darse a conocer de manera impetuosa. El líder preparaba su fabulosa espada, la cual era plateada, larga y con una punta filosa, su guarnición en hierro sin recazo, de doble filo. Era su espada favorita, sentía que con tenerla, su poder incrementaba y le daba la fuerza para seguir luchando. Si había algo destacable para este individuo, era que la violencia era una de sus fuertes características. La presuntuosa decisión de Camnes movilizó a su grupo entero donde consideró reunirlos para poner en marcha su tan precipitado ataque. A pesar de aquello, uno de sus socios, Chrossa, intentó persuadirlo de que piense por unos momentos lo que realmente deseaba hacer, confirmando que las cosas quizás no saldrían como esperaba si todo se realizaba de esa manera tan apresurada. Camnes furioso por creer que uno de sus “inferiores” intentaba rebelarse, expuso nuevamente su ímpetu respecto a su deseo, confirmando que las cosas se harían como el las había planeado y que si su ataque no tendría una estrategia por detrás. Su objetivo principal era causar un susto al reino de Castilla, retando al rey en un duelo de espada. Sin explicar más sobre su conversación, Chrossa se resignó a sus órdenes. El y todos los hombres siguieron a su líder como así el lo sentía correspondiente, preparándose para dar el inicio a su potente ataque. 
 

¡¿Están listos?! preguntó un Camnes apurado a su grupo de "inferiores".
Si lo estamos, señor contestaron al unísono.
Llegó la hora de ir en marcha ordenó mientras todos lo seguían.
  
Así se dirigieron directo hacia la conferencia que sería dictada por el rey, sin esperar ni tener preparado un ataque puntual, el hecho de atacar era lo único que a Camnes le importaba, dejando atrás cualquier tipo de piedad que alguna vez haya considerado al reino de Castilla.

jueves, 23 de abril de 2015

Episodio XVII

Episodio XVII
Episodio en extremo corto, donde describe los sentimientos de la duquesa.
  
Comenzaremos diciendo que la duquesa era una mujer muy capaz, siempre había sido la mano "derecha" del rey, pero este mismo nunca la hizo sentir merecer su posición ya que el rey la excluía de todas sus decisiones. El mismo se excusaba sobre que ella era demasiado joven todavía para tomar ciertas resoluciones respecto al reinado. Ella había sido cuidada por el rey desde pequeña, sin que ella nunca pudiera percatarse del cariño inmenso que este le profesaba, su competitividad y ambición no la dejaban ver con perspicuidad toda la ayuda que le dedicaba el monarca. La mujer, al crecer, se fue transformando en una persona fría y ambiciosa. Lo que en realidad el rey esperaba, era que ella se diera cuenta de sus propias capacidades y que le demuestre que puede tomar decisiones de manera autómata, sin esperar su aprobación. El siempre dejaba esto claro en sus pequeñas reuniones, pero evidentemente, ella nunca lo tomo en cuenta, siempre dependía de los demás para determinar sus labores. La duquesa fue alimentando aún más su bronca, convirtiéndose en alguien casi invisible para reino, hecho que le fue inaguantable y repercutiría en su futuro. Con estas descripciones, se podrá creer que la mujer no albergaba ningún sentimiento puro o benévolo en su corazón. Sin embargo, todas esas emociones dañinas que la apoderaban no eran más que un producto de su propia inseguridad, sintiéndose completamente desgraciada. Su único escape ante ello era el resarcimiento.
  
Sequetina seguía todos los pasos de aquel muchacho quien se había robado el corazón del pueblo. Había escuchado toda la conversación que ambos mantuvieron relatada en el episodio anterior. Murriel estaba arruinando sus planes, preguntándose por que le habría brindado tal información acerca del supuesto peligro que importunaba al reino. Sin embargo, se prometía a si misma averiguar sobre la existencia de aquellos individuos los cuales movilizan al joven unitario, su desprecio hacia él era ya tan desmesurado que le era casi inasequible contener su furia. Aunque todavía no lograba discernir quienes eran dichos protestantes, seguiría indagando en tal asunto. Con estas cortas descripciones, dejamos a la duquesa en sus pensamientos donde la mujer analizará como proseguir luego de saber la existencia de aquellas alarmantes personas. Preferimos por ahora, dejar este asunto para más adelante comprender las acciones de la duquesa y como dentro de poco se volverá alguien clave e interesante en algún punto de nuestra historia.   

sábado, 18 de abril de 2015

Episodio XVI

Episodio XVI
Donde se comprende una charla de suma importancia entre Murriel y el rey

Murriel había llegado al castillo. Le urgía la necesidad por hablar con el rey. Quería saber si el mismo estaba al tanto sobre los protestantes y todas las supuestas “corrupciones” que había en el reinado en algunos sectores del pueblo.

Majestad 
lo saludó con una reverencia. Murriel había cambiado mucho en este tiempo, ha seguido con lujo de detalles las indicaciones del rey. Ya no se encorvaba, podía relacionarse sin problemas con los civiles y ayudar como el rey así le había encomendado; pero aún así, le faltaba creer más en sí mismo.
Hijo lo saludó de igual manera.
Espero que disculpe mi notado entusiasmo por lo que me urge de hablar con su Majestad dijo con semblante serio.
Muchacho, usted sabe que no es necesario mi permiso. Puedo concederle ese deseo cada vez que me lo pida siempre que este apto para ello contestó apaciguador.
Ambos se dirigieron a la habitación por la escalera LX mientras el silencio se apoderaba de su camino.
El rey caminó hacia su ventanal observando su maravilloso reino ¿No coincide usted conmigo en lo mucho que hemos reconfortado al reino de Castilla? largó un leve suspiro.
Coincido plenamente en ello, su Majestad aprobando su comentario mientras divagaba en comentarle aquello que en cierta manera lo atormentaba.
Hemos trabajado tan duro, con tanta precisión, con tanta emoción y unidad que me conmueve.
Murriel solo lo miró sonriendo, parecía todo tan perfecto, un Reinado tan inusual, tan particular, que nadie querría salir de tal ensoñación.
¿Acaso me equivoco si mi loca mente cree que a usted le pasa algo? preguntó el rey suspicaz.
También me siento dichoso de los últimos resultados respecto a nuestro adorado reino. Aunque solo sea en una parte cerró los ojos rápidamente arrepintiéndose de esa última frase.
¿Alguna parte? se acercó el rey.
Es decir… se notaba nervioso, Murriel comenzaba a sentirse acobardado.
¿Qué le sucede a mi unitario? Sabe usted que siempre podrá contar con mi confianza.
Murriel pestañó varias veces, y se encaminó hacia la ventana. No entendía por qué le costaría tanto hablar de algo que probablemente, el rey lo vaya a tomar con naturalidad ya que estaría acostumbrado a tener tales controversias para su reino.
¿No me contestará lo que le pido? insistió nuevamente intrigado por la mirada del joven.
Sólo deseo comentarle, su Majestad, acerca de cómo me estoy desenvolviendo en nuestro reino… su reino habló sin abandonar su nerviosismo.
El rey posó unas de sus famosas sonrisas Le escucho.
Mientras el joven entrelazaba sus manos nerviosamente comenzó a contar acerca de los aldeanos, acerca de los niños, de implementar un terreno para que ellos se entretengan y el estaría dispuesto a animarlos. También acerca de la comida, no había mucho cultivo y necesitaban provisiones. Acerca de cómo había resuelto algunos inconvenientes con los curanderos y que las enfermedades, las cuales habían disminuido en este tiempo.
¿Eso es todo? preguntó el rey.
Murriel no pudo contestar.
El rey posó su mano sobre su hombro Muchacho...
Lo sé, es que... quizás yo... yo no deba titubeaba.
El rey hizo un gesto para que comience a hablar.
No sé si usted es dueño de la información que le brindaré, su Majestad. Hubo una serie de acontecimientos extraños en el pueblo, mejor dicho, rumores alimentando dichos posibles acontecimientos. He sido conocedor de la existencia de ciertos protestantes que causan una perturbación a nuestro reino. Tampoco sé si es verídico lo que le he relatado dijo al fin. 
¿Protestantes? arqueó una ceja.
Así lo afirmo, mi rey. No sé muchos más detalles, pero tengo entendido que no están a favor de las políticas de este reino. Creo también que algunos civiles están infiltrados en su partido, parecen ser peligrosos. Su Majestad, usted no puede cargar con esos desgraciados protestantes, siento que ambicionan a arruinar todo el trabajo forzoso que ha logrado contó preocupado e intranquilo.
Le pido que calme su ansiosa alma, unitario le contestó sin preocupación.
No puede usted pedirme semejante cosa repuso.
No me mire con tal aspecto, muchacho. Le digo esto, porque no es la primera vez que algo semejante ocurre. 
¿No? se sorprendió.
El rey comenzó a dejar fluir una de sus típicas risas apacibles Por supuesto que no confirmó—. Es de lo más habitual que sucedan estas inquietudes. 
Admiro su tranquilidad, su Majestad. Lamento contradecirlo, pero no creo que solo de inquietudes se tratasen.
Verá, hijo. Con el paso del tiempo comenzará a despreocuparse. No veo que valga la pena en estos momentos alarmarse por los típicos protestantes de turno. Lo único que harán, es pararse en frente del castillo y molestar con sus supuestos jaleos. Yo me encargaré, pierda cuidado le sonrió.
De todas formas ¿No ha de precisar mi ayuda?  
El monarca negó con la cabeza No ha de ser necesario, prosiga con su labor, que muy bien lo está concibiendo.
Prométame que me pedirá ayuda Murriel sabía que el rey era demasiado orgulloso.
Dudo de tal necesidad, pero si eso lo tranquiliza, será el primero a quien recurra le sonrió. 

Luego de continuar con la charla que poca importancia tiene relatarla, Murriel  se despidió del rey para retirarse de su habitación dejando al soberano de Castilla abstraído en lo dicho por el joven.

miércoles, 15 de abril de 2015

Episodio XV

Episodio XV
Donde se responden las incógnitas planteadas en el episodio anterior y el conocimiento de los supuestos protestantes.

La información de Larry no era errónea.
No todo era hermoso en el pueblo de Castilla, no todos estaban conformes con el rey aunque esto, pueda parecer absurdo bajo el punto de vista desde donde se relatan los hechos. ¿Quiénes podrían estar disconformes? Los civiles se sentían confortables, el gobierno atendía a sus necesidades, a pesar de los inconvenientes surgidos, siempre lograban consolidar hacia la prosperidad.

El sistema de trueques implementado estaba funcionando de maravilla. Habían surgido muchos avances y una de las cosas más importantes era que el rey, jamás sacaba provecho de todo aquello. Su misión, era atender a su pueblo. El cuestionamiento pasa por ¿Quiénes pueden estar tan disconformes con tal mandato? Solo unos seres egoístas quienes desean demandar más poder, esa siempre será la razón más granítica para explicar y justificar las acciones contrariadas hacia un gobierno que cumple con todos sus parlamentos. Es nuestro deber confirmar que existía una contra para la política del rey, esta misma estaba liderada por un joven guerrero de brazos fuertes y un gran porte, poseía una fuerza física increíble haciendo que varios le temieran. Manejaba la espada como un gran profesional y estaba presto a realizar su encomienda. Dicha encomienda era destinada al exclusivo derrocamiento del rey. Jamás ha participado en un evento hecho por el reinado ni jamás aportaba en lo absoluto bajo ninguna circunstancia al pueblo. Solo anhelaba el poder. El nombre del dueño de estas características nombradas, es Camnes. Fortaleció un partido en contra del rey, integrado por él y varios de sus hombres, algunos por que también tenían esa absurda ambición de poder y otros por miedo y amenazas. De a poco, su partido se fue consolidando llamándolo NON REGNUM lo que significa no reino, en contra del reino, fuera reino, abajo reino y cualquier concepto que se le asemeje. Camnes estaba dispuesto a enfrentar al rey, lo que no sabía este, era que el rey tenía mucho más poder y convicción de lo que él creía, por lo tanto, no sería un cometido fácil a ejecutar. Necesitaba conseguir aliados, y que los mismos conciernan dentro del círculo del rey, para notar más fácilmente sus movimientos y poder ir al ataque en el momento y lugar adecuado.
  
Aquí hay una dijo uno de sus inferiores como él les llamaba mostrando un enorme pedazo de madera.
No se ilusione compañero, aquí he encontrado otra se acercó otro poniéndose en frente de su compañero para llamar la atención de Camnes—. Y creo señor, que es suficientemente grande.

Camnes camino hacia sus inferiores y le saco la madera al primero brutalmente ¡Porquería! dirigió su mirada hacia su otro compañero—. Tráigame eso hacia aquí. 
El mismo obedeció entregándole el pedazo de madera que había encontrado; Camnes lo tomó expresando una gratificante sonrisa. Tomó una rama con una piedra y comenzó a escribirle encima. NON REGNUM no se hizo esperar para ser visualizado en la madera mientras todos sus compañeros miraban atentos ante el acto del líder.
Luego regresó a su cabaña seguido por sus inferiores.
  
Camnes posicionó la madera de NON REGNUM y luego se sentó en el medio de la cabaña mientras su gente lo rodeaba.

Espero que ustedes sepan claramente el objetivo al cual nos dirigimos, sin poner en duda de mi posición cuando esta finalice comenzó a hablar Camnes—. También deseo aclarar se levantó y caminó alrededor de sus inferiores—. Que el que es capaz de cometer un acto de traición clavó la espada en la arena—. No contará sus desgraciados minutos finalizó amenazando.
Algunos tragaron en seco y otros asentían.
Veo que he inculcado la duda en ustedes, compañeros ¿Algún plan? preguntó esperando que su gente sirviera para algo.
Camnes habló un compañero.
Dígame, Luife.
Creo que ya hemos hablado algo al respecto. Debemos analizar los movimientos del rey, su gente, con quienes el mantiene una relación estrecha y buscar su punto débil. Además de conseguir a alguien quien esté cerca de él y le prospere mucha confianza para luego lograr que se alíe con nosotros.
Camnes sonrió Luife. Será el encargado de conseguir a esa persona y junto con estos cinco inútiles dijo señalando a cinco de otros compañeros—. Investigarán sus movimientos y sus tiempos. Estará al mando.
Gracias, señor repuso Luife.
Futura Majestad lo corrigió.
Todos se miraban incrédulos.
¿Qué diablos esperan? ¡Cuernos! Comiencen ya mismo con lo que les he ordenado.
Sus hombres afirmaron para luego despachar la cabaña.
Señor ¿Cuál es nuestra labor? preguntó otro acercándose.
Nada sonrió maliciosamente—. Esperar las noticias para luego planear una buena estrategia.
Yo sugiero no esperar mi señor, ¡Vayamos directo al ataque! exclamó uno levantando su brazo.
Varios lo imitaron ¡Al ataque!
Dudo compañero, que pueda ser útil esa actuación de nuestro partido en estos momentos  refutó el fortachón.
Piénselo señor, como primer punto tenemos que darnos a conocer y exponer nuestra propuesta. El rey no sabe de nuestra existencia aún, tampoco sabe que varios de su preciado pueblo están a nuestra disposición.  
¿Cree usted que sería eso adecuado, Lytan? preguntó incrédulo.
Lo podremos reconfirmar. Sin embargo, no creo que debamos esperar más. Hay que atacarlo donde más le duela, y eso es en frente de su desgraciado pueblo explicó Lytan incentivando a los demás.
Mi más pujante deseo, es no fallar.
Si me permite otra opinión señor, creo que muchos aman tanto el poder como nosotros, incluyendo la nobleza. El hecho de más gente le conozca dudarán acerca de cómo accionar o por quien optar su próxima vez.

Camnes se quedó analizando lo dicho por su compañero por unos momentos. Quizás podía concederle cierta razón al asunto. En caso de que el rey se pusiera en necio, o no querer reconocerlos y aceptar su ofrecimiento, lo retaría a un duelo con la espada, acto que adoraría al instante si lo hiciera. Su ataque no se haría esperar. El fortachón estaba seguro, que con las amenazas y la manipulación, podía conseguir lo que anhelaba. Abandonando al líder de Non Regnum en sus cavilaciones, se prosigue el relato regresando a nuestro héroe.

domingo, 12 de abril de 2015

Episodio XIV

Episodio XIV
Donde Larry informa a nuestro héroe sobre un hecho que pudiera tornar un cercano peligro en Castilla.

Luego de tantas alabanzas hechas al dueño de los corazones de quienes habitan en Castilla, se pasará a describir un hecho que quizás pueda causar un cierto tormento al joven unitario. Como se ha relatado anteriormente, Castilla sostenía un nivel de lo más estable que se pudiera encontrar, sin embargo eso no le eximia de poder acentuar en alguna futura complicación. En la vida de un ser humano no todo es puro color de rosa, ni tampoco lo sería en cualquier otro aspecto, ya sea un negocio, una familia, y no queda de más agregar, que en un reinado gobernado por un rey que, a pesar que su nobleza sea notada por el ser más villano, podía perpetrar desaciertos en sus acciones. La envidia ha permanecido en el universo desde su creación, la tentación al poder llegó a ser aún más osada que la última. Al comprender ciertos mecanismos y prototipos en lo que respecta a los gobiernos, Murriel quedó mucho más tranquilo con su conocimiento, sin embargo, se le ha escapado un diminuto detalle.
El unitario se había encariñado profundamente con un niño a quien le tenía una gran estima, con él y otros más de sus similares características jugaban casi todos los días, si su labor le permitía unos momentos libres para ello.

¿Cómo ha estado, mi amigo? se acercó Larry hacia Murriel, quien trabajaba boyante y próspero.
Larry, me alegro de su presencia devolvió el saludo—. ¿Qué hace por aquí?
Vine a ver si necesita de mi ayuda.
Todo en orden se encuentra en estos momentos. No puedo todavía congeniar lo que ha pasado, amigo, lo he logrado dijo con felicidad—. He logrado ayudar al rey y a no decepcionarlo. He conseguido que muchos civiles estén conformes y tengan lo que merecen.
Muy contento estoy de que así sea nuestra realidad contestó sin demasiada emoción.
Sus gestos demuestran otra cosa repuso Murriel arqueando una ceja.
No estaré a las alturas de estas circunstancias.
Oh, Larry, ya le conozco y sé que algo le sucede. ¿Será el precio que hemos de pagar por tantas fortunas juntas? No lo he de creer. Sus preocupaciones son en vano, amigo mío.
¿Desea saber el motivo de mi preocupación? Querido amigo si supiera por me he de preocupar. ¿Acaso cree que todo se encuentra intacto como el cielo despejado? le preguntó Larry acercándose.
Así lo creo yo, amigo. Es decir, siempre debemos resolver inconvenientes, lo oneroso no existe. 
Mi seguridad no concierne de tal modo.
¿Por qué habla así? preguntó observando el semblante de su amigo.
Contras Murriel, hay contras para nuestro reino tan querido.
¿Contras? replicó el joven unitario sin comprender.
¿Su mundo está lleno de estrellas deslumbrantes? ¿Acaso el rey no le ha advertido nada sobre ello?
Murriel negó con su cabeza.
Déjeme explicarle amigo… mientras se lo llevaba hacia el bosque para no ser escuchados.
Enseguida regresamos, Tom le dijo al niño con el cual siempre jugaba—. no se alejen demasiado de aquí ¿Han comprendido? agregó Murriel preocupado.
Es injusto reprochó el niño—. Aunque debo de obedecerles. Cuando regresen, como compensación jugaran por más rato conmigo le contestó el niño gritando mientras veía como Larry y Murriel se perdieron entre los árboles.

Larry le explicó todo acerca de lo mencionado anteriormente. Estas eran las contras que podrían acechar al reino, acerca de los muchos sabotajes y extorsiones entre la nobleza, tema por el cual el joven unitario no pudo evitar desconcertarse, alarmando su humilde corazón y aclamando a la vez porque su rey se encuentre a salvo en medio de tanta hipocresía. Le comentó acerca de los últimos hechos ocurridos, estuvo notando demasiado alboroto entre los civiles. Recordando al episodio X donde su compañero Asier le comentó acerca de estos hechos, repitiéndoselos a su confidente.

Me es imposible creer que su Majestad no me haya esclarecido este panorama. Reforzando mis pensamientos tampoco lo ha hecho así la duquesa repuso.
No le confíe tanto – le retrucó Larry.
¿Al rey? Usted es mi amigo Larry y cualquiera podría afirmarlo aquí mismo, pero no podre darle el permiso de decir semejante disquisición de nuestra Majestad.
Es usted un maníaco rio—. De quien le hablo, es de la duquesa.
Murriel arqueo una ceja - ¿Por qué debería desconfiar yo de ella?
Confianza es lo último que esa mujer me inspira, tenga cuidado y no le brinde mucha información a ella.
Si así usted lo afirma.
Y me consta pródigamente confirmó—. Debemos comprometernos a honrar nuestro pueblo, en nuestro poder está el defenderlo. Indaguemos en esos sujetos infortunados quienes desean atacar nuestro apogeo sugirió Larry.
No sé si debamos.
Oh, mi amigo ¿Acaso no desea resguardar a nuestro pueblo?  
Me ofende esa pregunta. Mi ser no me permite reconocer mis propios méritos, pero pondría a cualquiera de testigo a que yo amo este pueblo.
Si así me lo está afirmando ¿Qué le impide realizar una profunda investigación? ¿Acaso el miedo le esta atormentando?
Podría retrucar esa pregunta suya. Si así como me ha informado, en mis prioridades estará hablar con el rey primero, para luego ir en busca de quienes amenacen la integridad del pueblo.
Confío mi amigo, que usted sabrá como accionar correctamente contestó mientras se dirigían nuevamente hacia el Castillo.

Continuaron charlando acerca de temas triviales y ciertas labores que deberían terminar para el día siguiente. Sin embargo, Murriel estaba enceguecido con la información recibida, sin saber cuál sería la decisión correcta a tomar, ya que preocupar al rey tampoco era un camino adecuado. Por ahora, nuestros dos amigos descansarán mientras pasamos a otro tema importante en esta historia.

jueves, 2 de abril de 2015

Episodio XIII

Episodio XIII
Conversación interesante entre el rey y el joven unitario, aclarando las labores de este último que le serán pedidos por el rey.

Murriel quedó pensativo por unos instantes, hasta luego recapacitar de no creer en todo lo que le decía la duquesa; a pesar de ser una mujer muy inteligente, nunca la noto tomando alguna decisión respecto al reino. Se concentraría en su objetivo para dejar de prestar atención a las injurias dichas por ella. Sonrió al recordar que en unos minutos estaría nuevamente frente a su rey, aclarando sus últimos detalles acerca de su labor, como un unitario. Se detuvo en seco al rememorar las palabras de Sequetina, acerca del “falso” concepto sobre la labor de unitario, sin embargo, admiraba el rey al intentar cambiar la política de su reino, admitiendo que existan cargos que permitan ocuparse en las necesidades de los civiles y labores de oficio bajo y medio.
El joven caviló en que hasta quizás, podría llegar a permutar en próximos reinados y en el futuro político1 en la historia de Castilla.
El cuarto de hora había pasado como un periquete. Murriel se sentía emocionado y tendinoso al mismo tiempo. Aunque el tenia bien en claro que el rey era una de las personas más bondadosas que había conocido, sus emociones le hacían percatar, que era una sensación demasiada virtuosa para ser tan sustantiva y real.
Intentando despejar sus pensamientos, se retiró de sus labores para visitar al rey y hacer de su presencia para su cita concretada.
El joven siguió las indicaciones de la duquesa, subiendo por la escalera LX, contempló una vez más la hermosura que lo rodeaba, la estructura de ese edificio era prodigiosa, consiguiendo hacer sentir al futuro unitario, como si en el paraíso de Castilla estuviese.
Al llegar a destino, pudo divisar al rey leyendo como era usual, sus documentos, su semblante concentrado lo imposibilitaba de todo lo que ocurría en su entorno, era una facultad que fue desarrollando a lo largo de sus años.
Su Majestad se atrevió a interrumpirlo.
Mi joven unitario el rey levantó su mirada situándola en Murriel—. Que grata presencia pueden apreciar mis ojos.
Murriel hizo una reverencia fallida, como era habitual produciendo que al rey se le escapase una carcajada.
Su espontaneidad me enriquece.
Lo siento, su Majestad 
contestó avergonzado.

No se disculpe en vano, muchacho. Utilice las disculpas cuando la situación tenga la suficiente virtud para recibirla.
Lo siento 
volvió a repetir nervioso, cerrando sus ojos para intentar ocultar los nervios que lo acechaban.

He notado lo que ha trabajado en el reino en estos pocos días. Le aseguro, que mi orgullo estuvo presente en todo momento.
Muy agradecido estoy, su Majestad.
Lo es demasiado, muchacho 
sonrió abiertamente ¿Está preparado para comenzar su nuevo oficio?

Sí, su Majestad. Aunque debo permitirme decirle que tengo ciertas inquietudes al respecto.
¿Cuáles serían, joven?
Me han comentado acerca de la labor como unitario. La misma no es existente entre ningún reinado, ni está estipulado en ningún tipo de nobleza – Se explicó Murriel acongojado.
La información le ha llegado correctamente, muchacho. Pero creo recordar también, que le he explicado acerca de esta labor y el objetivo de la misma. Aunque no se corresponda a ningún reinado anterior ni actual en la historia de nuestro pueblo. Sin embargo, las reglas se pueden modificar. Más aún si todo se concibe para mejorar las condiciones del reino. Este asunto se ha disputado convergentemente con el consejo, que luego de muchas reuniones, se ha llegado a un acuerdo
 argumentó el rey seguro.

Comprendo, su Majestad. Dichosos son mis oídos de escuchar sus palabras. A pesar de ello, no considero que todo miembro de la nobleza este de acuerdo.
No se puede conformar continuamente a todo ser viviente. Es cuestión de equidad, son votos mayoritarios. ¿A qué se debe tal comentario? 
cuestionó intrigado.

No quiero generar ningún tipo de disputa, su Majestad. Solo he oído estos entredichos que le estoy comentando. No es oportuno de mi parte, cuestionar su política.
El rey se acercó hacia el muchacho, complacido al escucharlo. Posó una mano sobre su hombro.

Todo comentario es tomado en cuenta, mi joven unitario. Todo ayuda a hacernos crecer. Mi política es una de las más libres que han existido en la historia de los reinos de Castilla, hecho del cual, me siento muy orgulloso. Sin embargo, los códigos, la administración y los acuerdos respecto a los parlamentos, se mantendrán, su funcionamiento ha sido conforme entre la nobleza y la realeza. Mi intención, no es modificar lo que ya se encuentra preestablecido, si no, buscar iniciativas y soluciones a los inconvenientes que aquejan a nuestro pueblo. Escucharlos, priorizarlos entre tanto poderío y liderazgo político.  
Puedo llegar a entender su Majestad, muchas cosas de las que usted me dice. Sin embargo, mi ignorancia es más grande de lo que pensaba. Si seré su unitario, me gustaría entender mucho más como es el funcionamiento del reinado.
Me gusta su sinceridad, Murriel 
contestó sonriente ante la petición del ex campesino.


El rey comenzó a explayarse acerca de todos sus regímenes parlamentarios, su tipo de política, como esta era implementada e influyente en su reino. Las reuniones recurrentes en el consejo con los cargos pertenecientes a la realeza y nobleza y todo lo referido a estructuras de carácter político. Destacó el enfrentamiento entre dos fuerzas políticas, la monarquía y oligarquía. Comentó acerca de una serie de conflictos que hubo acerca de dichas ideologías y acerca de muchas guerras producidas en su consecuencia, hecho que asusto de alguna manera a Murriel, no estando preparado para escuchar ciertas “anécdotas” ocurridas en las guerras. Sin embargo, el rey, no quiso detenerse mucho en ello y menos, sobre las disputas acerca de que fuerza política prevalecía más. Lo que deseaba dejarle en claro a su nuevo unitario, era acerca de su pretensión mientras el permanezca en el trono, remarcando nuevamente la prioridad que le debía a su pueblo sin tiranías y autoritarismo. Le advirtió, que su particular forma de pensar como rey podría llegar a traer aún más consecuencias futuras, a pesar que en ese momento estuvieran las aguas tranquilas. Muchos civiles de cargos superiores a los campesinos, no se encontraban en total acuerdo con ello, ya que se habían acostumbrado a reinos anteriores; donde la máxima oligarquía era predominante a comparación del reino actual. La idea de mantener un equilibrio perfecto de poder con la nobleza que hiciera posible regir los destinos del reino, sin sobresaltos importantes. El hacer una distinción marcada entre campesinos y nobles demostrando la desigualdad y derechos de los mismos, era uno de los principales objetivos para modificar o más bien erradicar de su reino. Pero el poder, supera todas las barreras en las mentes perversas de muchos seres humanos, contradiciendo dicho acto, y demostrando exclusiva disconformidad. El rey Francisco luchó contra todo aquello y logró encontrar su lugar y equilibrio veraz. Sin ampliar más su información, para no marear al joven quien lo estaba escuchando atentamente, quien asentía ante cada palabra dicha por él, finalizó su explicación con su última frase.
Sólo le pido, mi joven unitario, que intente crear un nexo cercano entre los civiles y estar atento a cualquier necesidad que a estos les aquejen. No pido su urgente comprensión a toda mi información dada, ya que visto el panorama, no sería congruente de mi parte exigirle demasiado. Yo solo quiero que sepa, que más allá de todos los parlamentos y códigos que debo cumplir como monarca, lo hago por exclusiva formalidad. Poco me interesan esas cuestiones a comparación de lo que mi pueblo necesite. Por eso usted me da confianza. Usted tiene un alma tan pura que ese tipo de controversia no lograría tergiversar su corazón hacia el infortunio. Usted puede aprender todo lo necesario, como cualquier individuo si estudia y se le enseña como es debido. Pero lo que no se enseña, es tener un noble y fiel corazón como el que usted posee. Por eso, aquí le presento mi motivo por el cual lo he escogido a usted para tal cargo.
Su Majestad… 
respondió sorprendido—. Me ha dejado usted sin habla. Sin palabras para agradecerle a la misma altura con la cual usted se ha expresado ante mí.

La valentía y las buenas acciones, son la mezcla exquisita para conceder a un buen soberano. Aunque muchos puedan considerarme un rey loco.
Yo no le consideraría jamás de tal forma, su Majestad.
Porque usted, es como yo.
Murriel seguía sin cambiar su expresión de asombro ante tal discurso. Sin embargo, el rey, rápidamente desvió su tema hacia otro camino diferente. Hablando acerca de los sentimientos del joven y sus expectativas relacionadas a su nueva labor. También le explicó, sobre el significado que tenían las escaleras que llevaban a distintos sitios: V, X, LX y CM.
Espacio V: Lleva un lugar donde se reúne la realeza y nobleza. (El rey, los duques, príncipes, condes, marqués, barones, caballeros y escuderos) Aunque la particularidad de este reino era que todavía no había príncipes en el. Allí se reunían con frecuencia para debatir acerca de la estabilidad del pueblo y sobre los propósitos de cada uno.
Espacio X: Donde se encontraban sus plebeyos y sirvientes. Aunque el rey, jamás le ha gustado que lo sirvieran como era común en otros reinados. El buscaba la igualdad, pero por una cuestión más bien de moral, debían existir. El siempre les remarcaba que no valían menos y que siempre podrían contar con él, como un amigo.
Espacio LX: La habitación del rey, el lugar donde ingresó Murriel por primera vez. Allí es donde reflexiona y suele ser visitado en algunas ocasiones por los civiles. Ya sea para darle obsequios en agradecimiento, proponer alguna idea o hacer alguna petición importante. Su trono elegante siempre se hacía relucir en aquella enorme habitación donde el sol iluminaba su exquisita estructura.

Murriel estaba impresionado sobre las historias que le contaba el rey, por quien comenzaba a sentir aún más admiración y un profundo cariño.

Impresionante, se encuentran muchos cargos aquí 
comentó Murriel.

Justamente rio el rey—. Típico de la realeza mi querido unitario.
¿Y qué ha de contener la habitación CM? Si es que usted desea informarlo preguntó intrigado.
Todavía no lo hemos definido. Mi idea es usar ese espacio para colaborar con gente enferma y con pocas capacidades para auto abastecerse. 
Eso es maravilloso, su Majestad ¿Y por qué no está concluido?
Porque no soy el único que toma las decisiones aquí, muchacho. Los Barones y Condes no están muy de acuerdo con tal idea. 
Pero usted es quien tiene la última palabra ¿O estoy en una equivocación? 
preguntó confundido.

En parte, muchacho. Igualmente, yo respeto las demás opiniones y ellos a veces se aprovechan de ello. Siempre he logrado satisfacer en igual medida a todos mis compañeros. Hasta ahora lo he logrado, no veo motivo para no seguir haciéndolo – Sonrió.
Merece toda admiración de cualquier civil y ser viviente. Su gran manejo del reino me sorprende
, su Majestad 
lo halagó Murriel.

Pero con mucha dificultad. Yo siempre he creído y mantenido el pensamiento que con comunicación y con firmeza, se consigue lo que siempre se es anhelado.
¿Dónde se encuentra el resto de los unitarios, Majestad? 
preguntó el joven desviando el tema.

No existen por ahora, otros unitarios, Murriel. Es un único cargo, el que ocupa usted.
¿Pero no ha dicho usted que habían otros unitarios?
Eso lo he dicho para no asustarle tanto en esos primeros momentos. 
Es decir que yo...  
Exacto 
lo interrumpió—. Será por ahora… el único unitario de todo Castilla dijo haciendo un gesto bromista—. También podrá mantener contacto con los plebeyos.

Murriel arqueo una ceja sin entender.
Ellos realizan tareas de levantar murallas, construir el reparo de muros, cercas. Usted se encargará de profundizar en sus necesidades. Mi idea es intentar que todos se comuniquen y se ayuden como lo que tenemos que ser, una gran unidad 
le aclaró el rey.

Ambos siguieron charlando acerca de las labores de cada cargo y de cómo su colaboración podría llegar a ser muy importante. Murriel estaba preocupado ya que no tenía conocimientos suficientes que justifiquen su labor como unitario. El rey seguía insistiendo que con voluntad y perseverancia lo lograría y que siempre estaría disponible para asistirlo.
La duquesa ajena a sus charlas los guiaba, y a veces acotaba respecto a la funcionalidad del reino. Ella seguía sintiéndose excluida, pero ya no se atrevía a hablar con el rey al respecto. 
El rey, en ocasiones visitaba a sus aldeanos y campesinos, entablando una seria conversación con el líder de ambos oficios. Esta acción no era muy bien vista frente a la nobleza, ya que a ellos no les parecía acorde al cargo de un monarca serio y reservado. A pesar de ello, la nobleza notaba la gran gratitud que le expresaban al rey y los contentos que estos parecían frente a su llegada. Varios duques exigían que este comportamiento cambie, afirmando que la gratitud de los civiles se puede obtener de otras maneras más formales que las extravagantes actitudes que el rey practicaba. Su posición comprendía de mucha dificultad ya que, después de tales opiniones, el rey cumplía con su labor adecuadamente y respetaba los parlamentos al pie de la letra. Regresando nuevamente al rey y su unitario, visitaron a un grupo de aldeanos para asignar una nueva tarea al joven.
¿Qué ha sucedido con la falta del agua? ¿Podría usted otorgarme las novedades? preguntó el rey a un encargado.
Su Majestad, el pozo se encuentra tapado a causa de las fuertes tormentas informó el hombre preocupado.
¿Esta seguro usted, señor?
¡Qué me lleve el diablo si lo que he dicho es una mentira, su Majestad! 
le confirmó el hombre.

¿Ningún campesino ha visitado la posadera?  
Lamento comunicarle su Majestad, que por estos lares no han pasado 
repuso el hombre.

Deben estar atareados dijo el rey—. Pero intentaremos resolver el inconveniente lo antes posible.
Gracias su Majestad.
A mi derecha se encuentra Murriel, mi recién proclamado unitario. Con el podrán tratar eventualmente todos estos asuntos 
lo presento al joven mientras este no podía ocultar sus notables nervios ante la situación.

Ya es suficiente ¿No cree? dijo mientras algunas gotas de sudor le recorrían la cara.
El rey comenzó a reír logrando un clima más armonioso.
Lo lamento 
dijo mirando al hombre - Es que ha de ponerme nervioso que me miren tanto.

No le conocen hijo, pero ya tendrá tiempo de conocer a los maravillosos habitantes de este pueblo - Le sonrió el rey.
Algunos se sorprendían de la familiaridad que tenía el rey con ese nuevo joven. Más aún por ser un recién llegado.

Los aldeanos siguieron con sus labores, mientras el rey aparataba a Murriel en un rincón.

Murriel, considero que este es el momento indicado para que comience su nueva labor. Como primera tarea que le encomiendo, es averiguar a los plebeyos encargados de destapar aquel pozo 
dijo señalándolo—. Y conseguir que la tarea sea finalizada.

Entendido, su Majestad. 
Lo veré en otro momento oportuno, muchacho, confió en usted 
el rey se retiró ya que tenía que acordar algunos asuntos con los Barones y Condes.
Con el paso del tiempo, Murriel fue interiorizándose en las cuestiones del pueblo. Al principio le costaba horrores intentar socializar, pero muchos lograron tomarle un gran cariño. Siempre intentaba buscar soluciones y jamás esperaba una aprobación, sin perder tanto tiempo en formalidades, para resolver los inconvenientes con más prontitud; eso hacia estremecer al rey y enfurecer aún más a la duquesa.
El rey, indirectamente, hacia comparaciones en tono jocoso y sin malas intenciones, pero a ella la tocaba en su punto débil, aglomerando más bronca por el joven unitario quien se había ganado un gran afecto por el pueblo de Castilla.
Ante esta tesitura, Sequetina, no se quedaría con los brazos cruzados.
Por otra parte, Murriel, consiguió satisfacer las carencias de mucha gente; primordialmente de niños, mujeres y ancianos. Sus necesidades siempre se basaban en su economía, los alimentos y las enfermedades que padecían. A los aldeanos los ayudo a mejorar su agricultura, cultivar cereales, vino y praderas, y la tierra no cultivada de pastos y bosques, la cual era de uso común por los habitantes de la aldea y repartidas al pueblo. Murriel se encargaba de hablar con los curanderos y poder repartirse para atender a todos congénere. Descubrió, que muchos saboteaban para tener prioridad y algunos civiles eran dejados de lado o no recibían el mismo servicio, lo que fue informado inmediatamente al rey, quien tomó las medidas necesarias para mantener un equilibrio estable.
La vida en Castilla era acogedora, gratificante y luminosa. Aumentó considerablemente la cantidad de sus habitantes, el nombre de Murriel no tardo en ponerse en boca de todos, ya que el muchacho hacia un gran esfuerzo como si Castilla fuera su ciudad natal. La pasión del joven podía notarse con solo mirarlo directo a sus adornados ojos. La pureza que el embargaba podría corromper todo tipo de males. Hasta este momento todo se encontraba en un orden consecuente.

1- Hace alusión a la consolidación del partido republicano unitario español (1868-1874)