miércoles, 29 de abril de 2015

Episodio XVIII

Episodio XVIII
Se regresa a la actividad de los protestantes, donde obtienen una información apetecible para su objetivo.  

Los días seguían pasando apaciguadoramente. No había señales de los protestantes. Murriel comenzaba a considerar que quizás era todo un malentendido de Larry, producto de su distracción.
El rey mandó a investigar acerca de ellos pero nadie pudo darle una información concreta al respecto.
Al no obtener ningún paradero sobre los individuos, dejo de interesarse y realizar normalmente sus labores. Ese mismo día, daría una conferencia al pueblo, para tranquilizarlos respecto a todos los rumores difundidos y los cambios significantes ejercidos en su gobierno últimamente.
A unas millas del reino se encontraban los causantes de toda la movilización acarreada.

¡Señor Camnes! ¡Señor Camnes! lo llamaba emocionado un hombre.
El fortachón se levantó de su recién construido asiento de paja para escuchar las nuevas noticias. 
Le escucho Kumtrú.
Hemos averiguado algo que le podría servir, mi señor comentó en un tono casi inaudible, por los nervios que sentía el pobre ante la presión de su jefe.
¿Quiere hablar en tono más elevado, idiota? gritó ¿Acaso está usted incapacitado para modular bien sus oraciones? ¡Qué me lleve el diablo! dijo agarrándose la cabeza.
Lamento irritarlo, señor. Sólo le quería informar acerca de una conferencia que concederá el rey en unas horas. Camnes sonrió Creo que ha de llegar el momento.
¿Qué haremos con esto que le he dicho, señor? preguntó inocentemente Kumtrú.
¿Deberé ser redundante en las ordenes que les doy? se acercó asechador ¿Sabe acaso si Chrossa ha encontrado algún infiltrado de ese maldito castillo?   
El inferior negó con su cabeza.
¿Qué es lo que espera usted? ¡Vaya a buscarle! ordenó mientras su compañero salió corriendo de su cabaña.

Espero que nuestro querido rey se lleve una gran sorpresa. ¿O no? ¡Su Majestad! dijo sarcásticamente mientras tomaba su filosa espada. Camnes estaba preparado para su ataque, quería que todo lo planeado salga como debería.

La conferencia que daría el rey, era una excelente oportunidad para darse a conocer de manera impetuosa. El líder preparaba su fabulosa espada, la cual era plateada, larga y con una punta filosa, su guarnición en hierro sin recazo, de doble filo. Era su espada favorita, sentía que con tenerla, su poder incrementaba y le daba la fuerza para seguir luchando. Si había algo destacable para este individuo, era que la violencia era una de sus fuertes características. La presuntuosa decisión de Camnes movilizó a su grupo entero donde consideró reunirlos para poner en marcha su tan precipitado ataque. A pesar de aquello, uno de sus socios, Chrossa, intentó persuadirlo de que piense por unos momentos lo que realmente deseaba hacer, confirmando que las cosas quizás no saldrían como esperaba si todo se realizaba de esa manera tan apresurada. Camnes furioso por creer que uno de sus “inferiores” intentaba rebelarse, expuso nuevamente su ímpetu respecto a su deseo, confirmando que las cosas se harían como el las había planeado y que si su ataque no tendría una estrategia por detrás. Su objetivo principal era causar un susto al reino de Castilla, retando al rey en un duelo de espada. Sin explicar más sobre su conversación, Chrossa se resignó a sus órdenes. El y todos los hombres siguieron a su líder como así el lo sentía correspondiente, preparándose para dar el inicio a su potente ataque. 
 

¡¿Están listos?! preguntó un Camnes apurado a su grupo de "inferiores".
Si lo estamos, señor contestaron al unísono.
Llegó la hora de ir en marcha ordenó mientras todos lo seguían.
  
Así se dirigieron directo hacia la conferencia que sería dictada por el rey, sin esperar ni tener preparado un ataque puntual, el hecho de atacar era lo único que a Camnes le importaba, dejando atrás cualquier tipo de piedad que alguna vez haya considerado al reino de Castilla.

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