miércoles, 20 de mayo de 2015

Episodio XXI

Episodio XXI
Donde prosigue la historia relatando los hechos que continuaron, luego de lo sucedido en el episodio anterior.

Con tal resultado visto, el pueblo comenzó a aplaudir y aclamar por el Monarca quien había derrotado victoriosamente a su contrincante.
¡Majestad, Majestad! gritaban al unisonó mientras el rey agradecía.
Luego, se acercó a Camnes para decirle Lárguese de aquí, espero que sea un buen perdedor y no retorne a mi pueblo nunca más. Usted y sus hombres no han de ser bienvenidos dijo firme.
Camnes sin emitir palabra alguna, cogió su espada enterrada, sintiéndose completamente degradado. Sus hombres lo siguieron mientras toda la muchedumbre los insultaba y abucheaban.
Por otro lado, Murriel los observaba detenidamente. En un momento, sus ojos se cruzaron con los de Camnes. Logró descifrar algo en su mirada y eso era un sentimiento tan puro y claro como el agua, la venganza.
¿Acaso nuestra gente es tan crédula para creer que esto ha acabado? preguntó en tono alto. Larry lo miró azorado, luego se acercó hacia el notándolo aún bastante preocupado.
Se han ido. Ya hemos tenido suficiente, no regresarán dijo seguro.
Por mi vida le digo que si lo harán contestó sin apartar su mirada en Camnes mientras se perdía con sus hombres en el medio del viento y el polvo.
Larry hizo un gesto de cansancio. Era sabido que Murriel seguiría pensando en los futuros ataques, los cuales que su rey podría recibir.
Ya no se obsesione, amigo. Mejor regresemos a nuestras labores lo llevó hacia donde se encontraban algunos civiles, mujeres y niños quienes aún no salían del impacto.

Murriel estaba en lo cierto. Camnes no se dejaría vencer tan fácilmente, esa humillación no hizo más que alimentar su rabia y su sed de poder.  
El pueblo quedó asombrado. Muchos civiles se preguntaban a que se debió la actitud repentina del rey y el porqué de la existencia de tales hombres quienes revolucionaron y atacaron la paz de su amado monarca. Muchos comentaban admirando la fuerza propinada por su rey y lo bien que este utilizaba la espada, otros se preguntaban intrigados quiénes serían esos hombres, sobre todo el fortachón, Camnes. 
Los civiles los echaron del pueblo, por fidelidad al rey pero ¿hasta qué punto habría fidelidad de parte de los mismos? El poder y la ambición pueden apresar a quien se deja tentar.
  
¡Malditos sean! gritó Murriel exaltado. 
Larry sorprendido por la reacción de su amigo, quien jamás lo había visto en ese trance Ya cálmese Murriel. 
¿Es lo único que puede salir de su boca? se acercó con indignación. 
No negó con su cabeza—. Es lo único que usted puede hacer. Se ha encontrado en este estado todo el condenado día, mejor dicho todo este último tiempo desde que se enteró sobre los protestantes bufó—. Yo y mi execrable bocata, no tendría que haberle dicho nada de saber que se pondría de tal manera se dio vuelta dándole la espalda a Murriel.
Oh, mi amigo dijo el unitario tocando el hombro de Larry—. Lo lamento, Larry suspiró—. Usted sabe lo sustancial que esto es para mí. Y ambos sabemos por lo que hemos visto con nuestros propios ojos, de lo capaces que son esos hombres. Ese desgraciado quiere fusilar al rey, estoy seguro.
¿Fusilarlo? ¿No estará exagerando? Yo considero que ellos desean ambicionan con derrocarlo de su poderío gubernamental.
¿Y le parece irrisorio acaso? cuestionó indignado.
¡Por supuesto que no! Pero tampoco sopeso que lleguen a la instancia de asesinarlo, Murriel.
Usted percibió lo que yo si en su mirada, Larry. Expresaba venganza, odio, afán poder.           
Yo creo que ese hombre es capaz de cualquier cosa con tal de conseguir su cometido dijo firme.
¿El rey morirá? preguntó una asustada vocecita.
¡Tom! exclamaron ambos jóvenes.
¿Qué le he dicho de escuchar a escondidas las conversaciones de adultos? lo regañó Larry.
Oh, déjelo ¿No nota lo aterrado que se encuentra el niño? Murriel abrió sus brazos para contener a Tom.
Lo apaña desmesuradamente dijo Larry cruzándose de brazos.
¿El rey morirá? preguntó nuevamente el niño asustado.
Claro que no, Tom ¿De dónde saca esas loquillas ideas? le sonrió cálidamente mientras acariciaba sus cabellos.
De ustedes. 

Un niño podía solamente fundar miedo, angustia y desesperación en el corazón de ambos jóvenes, quienes observando la mirada del chiquillo, podían descifrar el pánico que a este lo aquejaba sintiéndose culpable en cierto modo.
Ambos se miraron aturdidos. Eso era demasiado para un niño. Sobre todo al saber su historia de vida. Tenía una madre que se encargaba humildemente de criar a él sus otros dos hermanitos. No tenía un apoyo paternal ya que su padre había muerto en una guerra hace unos años y el niño presenció dicha muerte. Tom se encontraba muy traumado todavía, el en ese entonces era muy pequeño, apenas tenía cuatro años cuando vivió todo lo ocurrido con su padre.

Tranquilo, Tom. No dejaremos que nada le pase al rey 
le sonrió nuevamente Murriel—. Vamos pequeño, regálenos una bella sonrisa.
Poco a poco se le fue dibujando una sonrisa en su dulce y angelical rostro.
¡Así me gusta! se contentó Murriel—. Vaya a jugar que luego le alcanzaremos.
El niño asintió complacido y luego, se quedó observando a Larry por unos instantes.
¿Qué tanto me mira enano? le preguntó divertido.
Es que… no creo que usted sea un adulto al decir eso, el niño se fue corriendo mientras se escuchaban sus risitas.
Ha ha ha rio fuertemente Murriel.
Larry le dirigió una mirada chispeante a su amigo ¿Y usted de qué se burla?
Murriel hizo un gesto gracioso Los niños son observadores dijo encorvando sus hombros mientras se le escapada alguna carcajada.
Larry bufó Ya vamos a trabajar de una vez. El agua y los alimentos no vienen solos.
Murriel asintió divertido.
¿Quiere que le alce? siguió burlándose.
Oh, ya cállese.

Mientras dejamos descansar a nuestros amigos, proseguiremos con el siguiente episodio. 

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