viernes, 10 de julio de 2015

Episodio XXVIII

Episodio XXVIII
Dónde comienza el principio de otra posible y nueva alianza para el partido Non Regnum.
  
Camnes se encontraba meditando lo hablado con la duquesa, tratando de definir una nueva estrategia para adaptar a la nueva “integrante” en ella. Uno de sus hombres quien la vio salir, se acercó a su líder intrigado por el suceso.
  
¿Qué deseaba la duquesa, señor? preguntó el inferior a Camnes.
Unirse a nuestro partido le contestó siendo directo. 
¿Cómo dice, señor? preguntó no dando crédito a lo que escuchaba.
Así le confirmo. Quizás nos sea útil, al menos en algún futuro. Sin embargo, estaremos vigilándola de cerca. Mi presentimiento dice que llegaremos a necesitarla, y no solamente para traer información del gordo con corona sonrió.
—señor, disculpe mi intromisión Camnes lo miró serio ¿Está usted seguro que la duquesa sería fiel a nosotros? Es decir, nosotros hemos estado buscando un infiltrado, pero esa mujer ama profundamente a su rey.
Ha ha, mi amigo Luife rio presumiendo—. Esa mujer está más enfadada que todos nosotros juntos. Y respondiendo a su pregunta, no confío en ella, pero ya esta advertida, si llega a traicionarme, que se olvide de seguir luciendo su patética figura ante la nobleza explicó con tono amenazante—. Note rabia en sus ojos, es una mujer resentida y despechada, y entre nosotros, sabemos lo que una mujer con esas características es capaz de hacer. Le note que deseaba saciar su venganza. Sólo tendrá una oportunidad.
Se hará como usted ordene, mi señor.
Necesitamos buscar otra estrategia, con un infiltrado en el castillo no nos alcanzará.
Señor, la duquesa es una de las más cercanas, sabrá todos sus movimientos.
Puede ser. Veremos que tan útil esa mujer nos puede ser.
¿Desea que le averigüemos algo, señor?
No por ahora. Reúna a todos los que estén cerca, practicaremos con nuestras espadas.
Muy bien, señor. Les avisaré.

Luego de seguir indagando en el mismo tema que no es de suficiente relevancia como para relatarlo, otro de los hombres de Camnes entró con prisa a la cabaña.

Chrossa ¿Qué le sucede? ¿Por qué entra como un desquiciado a mi cabaña? se levantó el fortachón.
Señor… dijo agitado—. Lamento perturbarlo, pero he de tener noticias.
Camnes se cruzo de brazos le escucho.
Hemos averiguado sobre una mujer que vive no tan lejos de aquí y que quizás pueda ayudarnos. Hablamos con algunos aldeanos sobre ella. Se llama Brumma y es una bruja  explicó aceleradamente. 
Camnes arqueó una ceja ¿Una bruja? ¿Acaso está hablando usted en serio? ¿Cómo rayos puede servirnos una bruja? cuestionó enfadado.
Señor, no es cualquier bruja. Ella posee poderes sobrehumanos confirmó Chrossa.
¿Y usted cree que yo tragaré todas esas idioteces? 

Chrossa sacó una piedra brillante de su bolsillo y la depositó en la palma de la mano de su líder, la misma era una piedra particular donde una insignia podía verse al darla vuelta, para luego intercambiar la misma de lugar mientras se la recorría.

Aquí puede comprobarlo, señor, que el diablo me lleve si no es verdad lo que le digo. Esta bruja, tiene poderes extraordinarios. Un aldeano nos ha contado que en una época hacía muchas brujerías y por ese mismo motivo fue desechada del pueblo, nadie confiaba en ella, no nos ha querido relatar demasiado, señor, pero ha ocasionado muchos destrozos al pueblo de Castilla. Después de un largo tiempo no la volvieron a ver, desapareció. Pero últimamente, han sabido sobre ella confirmando que continúa viviendo por aquí en una cabaña no a muchas millas de distancia. Sin embargo, no sale de ella, esta incauta en su soledad siguió explicando—. Esta piedra la señaló—. Un aldeano me la ha obsequiado, confirmando que la han encontrado cerca de su cabaña. 
Camnes analizaba la piedra ¿Y qué cuestión particular puede tener esa cosa? preguntó mirándola embelesado.
La misma está embrujada, señor.
Ha, ha, ha comenzó a reír fuertemente el líder ¿Embrujada? preguntó irónico.
Así le confirmo, mi señor.
Ustedes han de perder tiempo en estas idioteces y mi paciencia ha de acabar prontamente de continuar actuando como lunáticos. Aguardo en que tengan una generosa explicación y la misma me sea de utilidad por haber echado a perder mi tiempo con sus cuentos de brujas y hadas espetó con más enfado.
El hombre tragó en seco Yo considero señor, que deberíamos ir a buscarla. Quizás nos sea beneficioso para nuestro próximo ataque. Ella puede mover tierras enteras.
¿Puede explicar que quiere evidenciar con eso, inútil? se acercó cabreado tomándolo del cuello. 
Puede ocasionar lo más cercano a un temblor. No es una bruja ordinaria, señor contestó el hombre con dificultad por el agarre de Camnes. 
Por su vida que vale un bledo, espera mi ansioso ser que lo que me dice sea cierto, de lo contrario… soltó furioso.
Chrossa lo miró librando miedo de sus ojos, descifrando la mirada de su líder, que a pesar de tener una maldad escalofriante, cualquiera podría leerla con simple claridad.
Un ruido inesperado interrumpió la charla de ambos. La piedra cayó al suelo mientras una luz brillante se lució en ella. Camnes y sus hombres tuvieron que cubrir sus ojos por lo penetrante que era la misma, quedando todos completamente alterados.
Camnes la levantó del suelo mirándola con una malévola sonrisa sorprendido ante lo visto.

¡Tráiganme a esa bruja! 
ordenó—. ¡Ya! espetó el fortachón cambiando rápidamente de deseo. Considerando que si todo era cierto, la bruja podría valer mucho y su ayuda sería imprescindible.
Sí, señor dijeron tres hombres al unísono mientras salían disparatados de la cabaña chocándose entre sí.
Camnes estaba deseoso por conocer a la bruja, sin embargo, no estaba enteramente convencido de hacerla parte de su partido. La escucharía y analizaría si sus supuestos hechizos contados por sus hombres podrían llegar a ser de gran valor para originar su próximo y devastador ataque.

Apartando a Camnes, concluimos aquí el presente episodio.

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