viernes, 3 de julio de 2015

Episodio XXVII

Episodio XXVII   
Donde Murriel y Larry hacen la misma búsqueda que la duquesa, pero obteniendo distintos resultados.

Los jóvenes se encontraban caminando desde hacía unas cuantas horas, investigando milla por milla y preguntando a los aldeanos de la zona, sin tener una información precisa.
Murriel suspiró Larry—. Ya me siento cansado. Esos protestantes no han aparecido. Quizás no vayan a volver.
¿Por qué dice eso, Larry? Mis pensamientos me dicen que ellos volverán, y yo quiero predisponer de nuestra defensa, para ello, necesitamos información. 
Está perseguido, mi amigo lo golpeó levemente en su espalda.
¿Perseguido? preguntó incrédulo—. Quizás. Pero prefiero prevenirme, antes que sea demasiado tarde.
Larry ya estaba exhausto. Quería comer, quería dormir y descansar. No conseguía convencer a su terco amigo de detener la búsqueda por ese día.
Le entiendo todas sus inquietudes, pero le suplico que regresemos mañana rogó Larry.
Le haré caso por esta vez se resignó—. Pero mi alma no descansará hasta obtener lo que deseo de esos protestantes.
Deje su obsesión a un lado por unos momentos, le pido sugirió Larry.
Murriel solo aceptó lo que decía su amigo y ambos se dirigieron hacia el pueblo nuevamente.
Mire allí ¿Acaso esa mujer no es la duquesa? señaló Murriel.
Sí. Es ella confirmó Larry ¿Qué estará haciendo aquí, tan lejos del reino?
Seguramente lo mismo que nosotros. El rey le envió a buscar información sobre los protestantes explicó el unitario—. No sé qué interés tendrá ella en esta cuestión, más de lo debido. Estos asuntos deberían encargarse los hombres del reino, su posición es muy riesgosa.
Yo tampoco comprendo dijo desconfiado—. Amigo, creo que no confió en esa mujer. 
¿Por qué motivo lo dice? preguntó Murriel.
Su mirada. La manera de actuar. El día que vinieron los protestantes e irrumpieron el discurso del rey, la notaba disfrutándolo, como si un brillo particular se hubiera reflejado en aquella mirada.  
¿Acaso se ha vuelto un poeta? rio el unitario.
Es sólo lo que percibo, Murriel. 
Coincido que es su actitud la que podría ocasionar perplejidad. No niego que es bastante soberbia y algo resentida, pero es una de las personas en las que más confía el rey, le ha criado de niña repuso el unitario.
Quizás es solo una idea de mi cabeza. Sin embargo, mi confianza nunca estaría depositada en ella. 
Su mirada esta clavada en ella ¿Acaso le gusta? preguntó Murriel en tono bromista.
Admito que tiene una belleza intensa para los ojos de quien la mire, aunque su carácter no le favorece se rio.
Murriel lo acompañó con otra simpática risa.
Los jóvenes continuaron su arduo viaje regresando hacia el castillo. La duquesa luego de unas millas comenzó a sentir su presencia y su paranoia aumentó de manera considerable. Decidió acercarse hacia ambos para iniciar una charla amena respecto de los últimos acontecimientos, explicándoles acerca de la “información” que había recolectado, lo que sabemos que es totalmente falsa. Este acto, Sequetina lo hizo para camuflar su imagen traidora frente a los jóvenes, principalmente frente al unitario, a quien debería tener controlado por ser el confidente del rey en los últimos tiempos.
Su actitud hacia ellos cambió radicalmente por tal motivo, sin dejar su prepotencia a un lado. A pesar de ello, a Larry le seguía pareciendo sospechoso el repentino cambio de la duquesa. Murriel le dijo que lo más probable que al ver que la vida de su rey se encontraba en peligro, habrá decidido cambiar para hermanarse con quienes eran los más cercanos al rey.
Larry no muy convencido con la opinión de su amigo, prefirió evocar su atención en otros asuntos que consideraba muchos más relevantes que la actitud de la “inofensiva” duquesa.
A continuación, prosiguieron charlas y hechos no muy importantes para ser relatados, hasta que finalmente arribaron al reino.

Ahora pasamos a abandonar temporalmente a nuestro héroe, para regresar nuevamente hacia unos de nuestros villanos.

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