miércoles, 18 de febrero de 2015

Episodio III

Episodio III
Donde Murriel realiza una explicación breve acerca del porqué desembocó en Castilla y su particular sueño.

Larry comenzó a servir los aperitivos sorprendiendo al recién llegado por el olor que la comida emanaba.
Esto esta delicioso, Larry comentó Murriel al dar un bocado.
Gracias amigo. Pescado es lo que más solemos comer aquí. Y cuénteme ¿Cómo se ha animado a migrar hasta aquí, solo? preguntó Larry interesado.
Desde niño me ha interesado confesó—. Mi abuelo solía contarme muchas historias sobre los reinados, destacando el de Castilla. El ha sido un plebeyo desde 1325. Si mis recuerdos no me han de fallar, en ese momento se encontraba Alfonso XI, mi abuelo me ha contado muchas anécdotas sobre él, a quien llamaban “el justiciero”, mi abuelo le admiraba y siempre estuvo satisfecho con su labor comenzó a contar el joven.
Comprendo ahora sus impacientes e inclinados motivos para desear convertirte en un fiel plebeyo acotó el joven.
Lo que recuerdo de este rey, es que Alfonso XI consiguió un fortalecimiento del poder real dividiendo a sus enemigos relataba el joven emocionado, acordándose cada palabra que su abuelo le había contado—. Desde su infancia demostró sus magníficos dotes como gobernante, algo muy admirado por el pueblo de Castilla. Mi abuelo me ha contado que el subió al poder muy joven, tan solo tenía unos quince años continuó explicando—. Lo que más me ha llamado la atención de Alfonso XI fue su alianza con Francia para luego conciliar una tregua con los musulmanes de Granada. Fue un hombre muy valiente quien supo sacar adelante su reinado más allá de los conflictos. Luego de su muerte, ocasionada por la fiebre negra en 1350, su sucesor fue Francisco I. Los restos de Alfonso XI fueron trasladados a Sevilla, mi pueblo natal y en 1371 lo trasladaron a la capital real de la central de Córdoba.  
Larry arqueó una ceja ¿Cómo recuerda el todo aquello? ¿Y año por año? preguntó Larry asombrado.
Mi abuelo ha seguido sus pasos en todo ese tiempo, siendo testigo de todo lo sucedido con el rey. Al ascender Francisco I al trono, el reino no estaba mucho a su favor ya que hubo inconvenientes con unas modificaciones hechas al parlamento del rey anterior. Hubieron conflictos y batallas que el rey Francisco I pudo controlar, pero no por mucho tiempo. Mi abuelo presenció su triste muerte.
¿Todo esto que me cuenta es cierto, Murriel? Las lenguas comentan otro relato. El rey Francisco I ha escapado luego de enterarse que padecía la peste negra. Murió unos años mas tardes de su huída.
Ese dato es falso, querido amigo, el se suicidó confirmó Murriel—. Mi abuelo ha estado presente repitió—. Francisco I no soportaba la desobediencia de su reino en base a sus ideales políticos. Vivía en la sombra de Alfonso XI, a quien no pudo reemplazar como un buen rey para sus civiles. Su presión era tanta que por dicho motivo decidió suicidarse. A los civiles se les ha ocultado este hecho ya que ocasionaría mucha polémica y discordia, haciendo pasar desapercibida su abandono al trono, inventando lo que usted sabe sobre su enfermedad y posterior fallecimiento.
¡Qué el diablo me lleve! llevó sus manos a su boca—. Su abuelo sabía en demasía.
— Así es, el me ha contado todo acerca de los reinados en los que él estuvo presente. Como el de Francisco II quien tuvo uno superior a comparación de Francisco I. Todas las noches esperaba la llegada de mi abuelo para escuchar esas fascinantes historias. Yo era el único de mi familia a quien le interesaban. El siempre decía que amaba su labor como plebeyo y estar cerca del rey. Con Francisco II tuvo una relación más cercana confesándole algunas de sus hazañas. Mi abuelo se retiró diez años antes de la caída de Francisco II, el cual ya no estaba capacitado para llevar adelante el reino, asumiendo entonces el rey Francisco Julio III sonrió con ensoñación—. A pesar de no haberlo conocido personalmente, mi abuelo me contó acerca de su manejo con el pueblo y lo último que sé, es que ha sido declarado como el rey más bondadoso de los últimos tiempos terminó de contar con un profundo suspiro.
Eso me consta plenamente, mi amigo comentó Larry sin salir de su asombro—. La verdad es que hay muchas cosas de las que usted ha dicho que no he sido enterado.
Confío en mi abuelo y sé que todo lo que me ha contado ha sido cierto.
¿Cuál es el paradero de él, Murriel?  
El joven le dedicó una mirada solemne y desabrida El ha muerto hace dos años.
Lo lamento.
No lo haga. Era mejor. Estaba sufriendo, una infección le atacó, ocasionando que no pueda respirar, sangraba mucho y vomitaba. Veinte días después de esa terrible agonía, murió.
Le compadezco, mi amigo.  
No existía cura para lo que el padecía dijo cabizbajo—. Yo estoy aquí para cumplir mi sueño, y el de mi abuelo se recompuso sonriendo. Sus ojos brillaban manifestando la emoción que lo invadía.
Es usted una persona muy valiente le dijo Larry haciendo que Murriel se sonrojara.

Luego continuaron su charla sobre cosas triviales hasta finalmente ambos, cayeron en los brazos de Morfeo para conciliar su apaciguador sueño. Aquí finaliza el presente episodio, con el fin de dejar descansar a nuestro héroe con su nuevo amigo.

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