Episodio V
Donde se hace la presentación del banquete y una
breve explicación del mismo.
Como costumbre, en el reino de Castilla se
solían hacer banquetes dos veces al mes, efectuando todo tipo de festejos,
cualquiera que fuese su origen, todas ellas eran
momentos de socialización y creación de fuertes lazos además de suponer unos
hitos que marcaban el sistema de ordenación del tiempo, como aquellas que daban
la bienvenida a las estaciones.
En esta ocasión, el festejo
se debía al avance tanto político como económico que había surgido desde la
coronación del rey, por lo tanto, participaría todo el pueblo de Castilla.
El mismo comenzaría al
atardecer y todos ya estaban al tanto de ello. Los campesinos ayudaban en
cuanto a la organización.
Murriel y Larry
aprovecharon esa misma ayuda para estar más cerca del rey y de alguna manera,
hacerse notar por él.
—No lo sé, Larry. Hemos estado aquí desde
que el consejero nos avisó y todavía no hay rastros del rey.
—Despreocúpese Murriel y pruebe esto, esta
delicioso —le dijo su amigo entregándole un bocado de la comida preparada.
—¿Es correcto comer antes de la llegada del
rey y los nobles?
—Claro. Nosotros tenemos que probar que todo
este en perfecto estado —le guiñó un ojo.
Murriel lo observó y
comenzaron a probar los tipos de aperitivos que se encontraban en la mesa del
banquete.
En esta clase de festejos solían servir Pastelitos de piñones y de almendra con azúcar, espárragos, salchichas y albóndigas, perdices con salsa, varias cabezas de ternera, dorada y plateada, capones, jamón y jabalí servidos con
una variedad de potajes delicados, cordero
asado con salsa de cerezas amargas, bandejas
con diversas aves asadas, pollos guisados con azúcar y agua de rosas, crema
perfumada con salvia, membrillos
cocidos con piñones, azúcar y canela, y
por último, confituras y e
incontables tartas diferentes confites de especies.
—Todo
esto esta delicioso —comentaba Murriel mientras degustaba la comida.
—Devore
más despacio —reía su amigo.
El rey, se encontraba observando cómo era usual
desde su ventanal todos los preparativos. Le agradaba ese tipo de festejos ya
que sentía que unía más a su pueblo. Todos organizando, ayudándose, saboreando
la comida. Veía felicidad y alegría en sus rostros, hecho que lo llenaba de
orgullo.
En un momento posó su mirada hacia dos jóvenes
quienes comían como si fuese su último día, cosa que lo hizo reír y llamar
mucho su atención.
—Sequetina —llamó a su fiel duquesa.
—Su Majestad —se acercó a él.
—¿Quiénes son esos jovenzuelos? —los señaló.
—Unos
campesinos —contestó ella sin mucha emoción—. Oh, y aquel es el que intervino
en aquella manifestación —dijo recordando.
—Le
recuerdo —sonrió paternal— Me han comentado de aquello y hemos llegado a una
resolución.
Sequetina lo miró confundida— ¿Resolución? ¿Por
un barullo incoherente? —dijo despectivamente, al darse cuenta de ello, se
disculpó manteniendo disimulo— No me he enterado, no he participado de tal
reunión —se cruzó de brazos ofendida.
—Seguramente estaba ocupada con otros asuntos, no se aflija —le sonrió.
Sequetina soportó y reprimió su ira, sonriéndole
forzosamente.
—Espero
enterarme la próxima vez —sólo dijo.
El rey hizo caso omiso a su comentario y
continuó observando a ambos jóvenes.
—Se
están devorando todo —dijo con una amplia sonrisa.
—Si
desea, su Majestad, puedo enviar a que los expulsen de allí —le sugirió
Sequetina.
—No es
necesario, déjelos. Que disfruten de mi banquete.
—Pero
¿No cree que es irrespetuoso para su Majestad?
—Por supuesto
que no, mi joven dama.
—Usted
manda —sonrió falsamente.
—Mi
bella dama, hoy será un día de festejo —dijo orgulloso.
—Como
todos los que su Majestad organiza.
El rey miró dedicándole una gran sonrisa. Luego,
quedó pensativo por unos momentos, preguntándose el motivo de porqué ese joven lograba
captar poderosamente su atención. Despejó sus pensamientos hacia su banquete y
las siguientes tareas del mismo.
Abandonando los pensamientos del rey,
finalizaremos con el actual episodio, prosiguiendo con una novedad para el
siguiente.
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