jueves, 26 de febrero de 2015

Episodio V

Episodio V
Donde se hace la presentación del banquete y una breve explicación del mismo.

Como costumbre, en el reino de Castilla se solían hacer banquetes dos veces al mes, efectuando todo tipo de festejos, cualquiera que fuese su origen, todas ellas eran momentos de socialización y creación de fuertes lazos además de suponer unos hitos que marcaban el sistema de ordenación del tiempo, como aquellas que daban la bienvenida a las estaciones.
En esta ocasión, el festejo se debía al avance tanto político como económico que había surgido desde la coronación del rey, por lo tanto, participaría todo el pueblo de Castilla.
El mismo comenzaría al atardecer y todos ya estaban al tanto de ello. Los campesinos ayudaban en cuanto a la organización.

Murriel y Larry aprovecharon esa misma ayuda para estar más cerca del rey y de alguna manera, hacerse notar por él.
  
No lo sé, Larry. Hemos estado aquí desde que el consejero nos avisó y todavía no hay rastros del rey.
Despreocúpese Murriel y pruebe esto, esta delicioso le dijo su amigo entregándole un bocado de la comida preparada.
¿Es correcto comer antes de la llegada del rey y los nobles?  
Claro. Nosotros tenemos que probar que todo este en perfecto estado le guiñó un ojo.
Murriel lo observó y comenzaron a probar los tipos de aperitivos que se encontraban en la mesa del banquete.


En esta clase de festejos solían servir Pastelitos de piñones y de almendra con azúcar, espárragos, salchichas y albóndigas, perdices con salsa, varias cabezas de ternera, dorada y plateada, capones, jamón y jabalí servidos con una variedad de potajes delicados, cordero asado con salsa de cerezas amargas, bandejas con diversas aves asadas, pollos guisados con azúcar y agua de rosas, crema perfumada con salvia, membrillos cocidos con piñones, azúcar y canela, y por último, confituras y e incontables tartas diferentes confites de especies.

Todo esto esta delicioso comentaba Murriel mientras degustaba la comida.
Devore más despacio reía su amigo.

El rey, se encontraba observando cómo era usual desde su ventanal todos los preparativos. Le agradaba ese tipo de festejos ya que sentía que unía más a su pueblo. Todos organizando, ayudándose, saboreando la comida. Veía felicidad y alegría en sus rostros, hecho que lo llenaba de orgullo.
En un momento posó su mirada hacia dos jóvenes quienes comían como si fuese su último día, cosa que lo hizo reír y llamar mucho su atención.

Sequetina llamó a su fiel duquesa.
Su Majestad se acercó a él.
¿Quiénes son esos jovenzuelos? los señaló.
Unos campesinos contestó ella sin mucha emoción—. Oh, y aquel es el que intervino en aquella manifestación dijo recordando.
Le recuerdo sonrió paternal Me han comentado de aquello y hemos llegado a una resolución.
Sequetina lo miró confundida— ¿Resolución? ¿Por un barullo incoherente? dijo despectivamente, al darse cuenta de ello, se disculpó manteniendo disimulo— No me he enterado, no he participado de tal reunión se cruzó de brazos ofendida.
Seguramente estaba ocupada con otros asuntos, no se aflija le sonrió.
Sequetina soportó y reprimió su ira, sonriéndole forzosamente.
Espero enterarme la próxima vez sólo dijo.
El rey hizo caso omiso a su comentario y continuó observando a ambos jóvenes.
Se están devorando todo dijo con una amplia sonrisa.
Si desea, su Majestad, puedo enviar a que los expulsen de allí le sugirió Sequetina.
No es necesario, déjelos. Que disfruten de mi banquete.
Pero ¿No cree que es irrespetuoso para su Majestad?
Por supuesto que no, mi joven dama.
Usted manda sonrió falsamente.
Mi bella dama, hoy será un día de festejo dijo orgulloso.
Como todos los que su Majestad organiza.

El rey miró dedicándole una gran sonrisa. Luego, quedó pensativo por unos momentos, preguntándose el motivo de porqué ese joven lograba captar poderosamente su atención. Despejó sus pensamientos hacia su banquete y las siguientes tareas del mismo.
Abandonando los pensamientos del rey, finalizaremos con el actual episodio, prosiguiendo con una novedad para el siguiente.

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