Episodio X
Episodio corto donde se relata una información
que pudiera ser valiosa para el futuro de nuestros personajes.
Larry estaba intrigado acerca del destino de su
amigo. Preguntándose si habría conseguido su sueño. Luego, se decidió a comer
nuevamente al ser tentado por un guardia quien engullía como si fuese su último
día de vida. Un joven campesino se le acercó con semblante abstraído.
—Compañero Larry —lo saludó.
—Buenos días, Asier —le devolvió el saludo
sin dejar de comer.
—Su apetito es enorme —se rio.
Larry asintió orgulloso y con comida en la boca
dijo —Paraíso para mi paladar.
—Oiga —lo golpeo levemente en la espalda—. Tengo algo que contarle.
Larry solo asentía sin mirarlo.
—¡Deténgase con tu glotonería y présteme
atención! —dijo alterado.
Larry dejó lo que le quedaba de su bocado en la
mesa.
—¿Por qué tanto fardo? —preguntó algo
enojado.
—El reinado se encuentra en peligro —disparó.
—¿Y qué quiere decir con eso? —arqueó una
ceja.
—Hoy a la mañana, cuando se puso el sol, mis
compañeros y yo salimos a buscar provisiones, cuando vimos un grupo de hombres
no tan lejos de aquí. Hombres que jamás habían estado antes —explicó denotando
su voz temblorosa.
Larry lo miró sin demostrar ningún sentimiento.
Se acercó hacia él, poso ambas manos sobre su hombro y dijo: —Mi querido Asier
¿Por esa simpleza ha interrumpido mi comida?
—No sea imbécil, Larry.
—¿Por qué me ofende con tal insulto e
imprudencia? —dijo burlón imitando a la nobleza. Mientras su mano sostenía su
pecho.
—¿Podré mantener una charla seria con usted
alguna vez? —preguntó agarrándose la cabeza.
—No lo sé, Asier. Sigo sin comprender su
mensaje.
Asier llevo sus manos a su rostro con gesto de
negación.
—¿Desea que sea mucho más directo?
Larry asintió.
—Protestantes, Larry. En el pueblo han
aparecido protestantes.
—¿Y cómo es que está seguro de ello?
—Uno de mis compañeros fue a averiguar acerca
de esa manada quienes estaban husmeando en el pueblo. No son parte de nosotros,
eso lo percibíamos. Sin embargo, desaparecieron de un momento a otro sin darnos
cuenta.
Larry quedó pensativo por unos momentos.
—Averiguaré —dijo sin demasiada importancia.
—No. No lo haga, Larry. Es mejor dejar esto en
manos de nuestros superiores.
—Está dentro de nuestra labor, Asier.
—No. No lo está. Considero mejor advertir a
los civiles.
—Averigüe antes de accionar. No debería
inculcar ya el pánico en los civiles.
—Si han de ser lo que sospechamos, no pasará
mucho para que nos ataquen.
—Por ahora averigüemos sobre los susodichos.
Estemos seguros sobre su objetivo. Y luego deberemos advertir al pueblo de
Castilla.
Nada de eso sucedió todavía, ya que Larry no
estaba completamente seguro de lo dicho por su compañero. Continuó disfrutando
del banquete engullendo como si no hubiera sido conocedor de la información que
le fue dicha anteriormente.
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