martes, 29 de septiembre de 2015

Episodio XLIII

Episodio XLIII
Donde comienza el principio del ataque ambicionado por los protestantes.

Regresando nuevamente con nuestros protestantes, el joven líder y fortachón continuaba fraguando los últimos destalles de su estrategia. Brumma se encontraba más orientada respecto a su objetivo dentro de la dicha estrategia; su poder se había intensificado en los últimos días con la preparación del hechizo. Su magia sobrenatural era alucinante. Lamentablemente, tal magia la utilizaría para una causa poco fructuosa.
¿Se encuentran todos listos para partir? preguntó un Camnes ansioso. 
¡Sí, señor! contestaron los hombres.
Bruma sólo asintió demostrando cierta tranquilidad, pero por dentro era una gavilla de nervios.
Eso ha de gustarme escuchar. Todos irán a colocarse en sus respectivas posiciones, no quiero enterarme de que eso no se efectuase como corresponde los miró litigante—. Luife llevará consigo este objeto llamado… el líder se quedó pensativo mirando al objeto.  
Claro5 completó Chrossa ayudando a su líder.  
Sí afirmó Camnes rodeándolo—. Luife, usted lo llevará y cuando escuchen su sonido. Camnes hizo sonar el instrumento de una manera poco adecuada, lo cual hizo estallar de risa a sus hombres. Camnes se sintió inhibido y pudo sentir algo parecido a la vergüenza.
¿De qué ríen ustedes? preguntó enojado.
De nada, mi señor contestaron sus hombres como un coro de soldados.
Camnes suspiró pesadamente.
Continuo entonces, cuando escuchen el sonido de este maldito objeto, será el estalle de nuestro ataque. Antes, todos tenemos que estar asegurados de encontrarnos en las posiciones acordadas. Caso contrario, el plan no funcionará. Todos asintieron con risitas ahogadas.
Brumma llamó a la mujer para que se acercara—, cuando usted escuche el sonido del claro, dará fruto a su trabajo sonrió el líder triunfal—. Luego, nosotros nos encargaremos de lo siguiente. No ha de ser recomendable que todos mis hombres salgan al mismo tiempo ¿me he de equivocar?
No, señor. Por eso hemos acordado las posiciones que le he nombrado a usted antes contestó Brumma.
Señor intervino Luife—, no quiero negar que su plan me ha de resultar excelente. Camnes arqueó una ceja. 
Pero debo decir que, si nosotros nos separamos demasiado, quizás los guardias tengan la posibilidad de asaltarnos. Considero que debemos atacar en un mismo lapso de tiempo. 
¿Acaso duda usted de mi estrategia, Luife? se acercó amenazante.
Jamás se me cruzaría eso por mi cabeza, señor. Sólo le doy alternativas para ayudarle, yo deseo tanto como usted, que nuestro objetivo resulte exitoso.
Camnes chocó su nariz con la del hombre con cara de pocos amigos ¿Y cómo sugiere hacer lo que usted dice?
Como antes le he dicho, mi señor. Entrar al mismo tiempo le contestó un poco nervioso.
Camnes se separó de él y comenzó a reírse a carcajadas. Luife lo miró extrañado por la actitud no esperada de su líder.
Sólo quería comprobar que todavía han de temerme sonrió exultante—. Lo que dice usted, Luife, no lo he de ver tan mal. Probaremos hacer lo que sugiere y espero, que resulte.
Resultará, señor.  
No es necesario que yo repita lo mismo continuó Camnes—. Seguiremos con nuestro plan, el único cambio, serán las posiciones, procuren de estar alejados diez metros, en lugar de veintedicho esto miró a Luife. El mismo hizo un gesto de afirmación.
¡No me miren de tal manera, inútiles! ¡Comiencen ahora mismo con lo que les he impuesto aquí! exclamó Camnes haciendo que sus hombres se dirijan hacia la ubicación acordada.
¿A dónde se dirige usted, señora? tomó el brazo de la bruja al ver que la misma se alejaba.
¿Necesita algo más, señor? preguntó ella con semblante serio.
¿Usted sabe en que se especializa el unitario? preguntó el fortachón sorpresivamente.
No entiendo su pregunta, señor.
El unitario ¿Usted le conoce?
No sé de qué habla usted, mi señor contestó Brumma demostrando desentendimiento.
Sabe usted lo persuasivo e intuitivo que he de ser. Conozco la mirada de las personas, y puedo ver cuando reflejan una mentira por sus ojos.
No le miento, señor… quizás si usted es más específico con su pregunta.
¡El maldito unitario! gritó ¿Acaso me va a negar que le conoce?
No sé qué es unitario contestó la bruja sin manifestar sus miedos. 
Se que ese desgraciado tiene algo particular y le noto porque al recordarlo, su mirada me hace ver la suya.
Está usted diciendo incongruencias, mi señor. Sin querer yo, faltarle a usted respondió sorprendiéndose en su interior de lo instintivo que podría ser Camnes.
Nadie tiene más poderes que los míos, y le aseguro apoyo su mano sobre el hombre robusto que no ha de existir nadie en este pueblo que tenga ni un mínimo de poder, que el que yo poseo.
Camnes le dirigió una mirada insatisfecha. Luego desvió el tema hacia el hechizo de Brumma para concretar los últimos detalles. Camnes podía intuir que el unitario, no era un ser ordinario y Brumma, consciente de la veracidad de ese pensamiento de Camnes, decidió mantener esa confidencia, quizás, si su arrepentimiento llegaba tarde, esa, podría ser el último as que le quedaría a Castilla para salvarse. Camnes siendo interrumpido por uno de sus hombres, se concentró nuevamente en su plan. A pesar de que el fortachón podría sospechar algo sobrenatural en el unitario, este siquiera podría imaginarse la intensidad de los verdaderos poderes de nuestro héroe que siquiera este último había descubierto en su totalidad aún.
Brumma suspiró al ver a Camnes alejarse de ella, reconsiderando cual podría ser en realidad su siguiente acto. Tanto anhelo de poder sentía que la estaba ahogando. Sin querer razonarlo mucho más, ella también dirigió su camino a la posición que le correspondía para esperar por el sonido del martirio.

5 - Los que posteriormente evolucionarían a trompetas.

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